Hola a todos, esta semana debíamos volver sobre la tabla que rellenamos aquella primera semana de prácticas en la que hablábamos sobre las expectativas que teníamos con respecto al período que recién íbamos a comenzar. Ahora que se acerca su final, es hora de revisar si todas aquellas expectativas que teníamos se convirtieron en loros en la consecución de nuestro período de prácticas.
Tras haber rellenado la nueva tabla, me percaté de que casi todos los puntos se cumplieron según lo previsto en mis expectativas de la primera semana, si bien no ocurre en el 100% de los casos.
En la primera semana, esperaba ser mucho más capaz a la hora de trasladar iniciativas y de poder llevarlas a cabo, sin embargo, a pesar de que los docentes del centro en el que he estado realizando las prácticas siempre se han mostrado abiertos a cualquier sugerencia por mi parte, yo me he sentido bastante incapaz a la hora de realizar propuestas. Pensaba en cosas que podían mejorarse en la práctica docente o incluso en el centro, siempre encontraba algo a mejorar, pero a la hora de pensar cómo mejorarlo me bloqueaba.
No esperaba el ser capaz de programar y evaluar proyectos o actividades, sin embargo, gracias a mi tutor que me obligó a salir de mi zona de confort en la que trabajaba como apoyo en el aula. Empecé a ser yo quién programaba las clases, las actividades, quién daba las clases y la encargada de las evaluaciones respectivas a los criterios que estaba tratando. No mentiré fingiendo que todo fue fantástico, porque no sería para nada afín a la realidad, las primeras clases cometí bastantes errores. Mi tutor, en lugar de revisar mis materiales antes de la primera clase, me permitió que me equivocase y que aprendiese sobre el propio feedback que los alumnos me daban en el aula en el transcurrir de la sesión. Poco a poco, considero que he ido mejorando y cada vez me siento más capaz a la hora de llevar a cabo las tareas de evaluación y programación.
Esperaba enseñar de una manera dinámica, sin embargo, tuve que adecuarme bastante en un primer momento a la metodología de trabajo con ciertos grupos, la cual es a través de fichas de actividades. Aunque, si bien es verdad, que he tratado de crear ese dinamismo en las actividades que yo misma he programado posteriormente, algunas veces con más éxito que otras.
Estas prácticas han supuesto todo un reto para mí, el alumnado al que atendía tenían características muy diferentes los unos de los otros (Dependiendo del grupo de edad al que perteneciesen, etc. Yo he estado dando clases un poco en casi todos los planes del centro, he dado en Patrimonio, que son adultos mayores, en la secundaria para adultos, que mayormente son jóvenes por debajo de los 30 años, y español para inmigrantes, que normalmente superaban los 30), además de que me he insertado en un contexto que se trabaja poco en la carrera como es la educación de adultos. Cada día ha supuesto para mí un aprendizaje. Desde el primer día busqué crear un ambiente cercano con mi alumnado, hacerles sentirse valorados y escuchados. Si algo he aprendido en estas prácticas es que el cariño y la paciencia son indispensables en la práctica educativa.
He podido trabajar y descubrir la figura del pedagogo en muy diferentes ámbitos de trabajo, desde orientador, pasando por formador de formadores (En las formaciones que hemos recibido en el centro), creador de materiales didácticos, apoyo a alumnos con necesidades educativas, etc.
Me marcharé con pena de este centro pero llevaré siempre conmigo todo el aprendizaje a nivel laboral y personal que he ido acumulando a lo largo de las semanas en el contacto con los profesionales del centro y con todo su maravilloso alumnado.
Tras haber rellenado la nueva tabla, me percaté de que casi todos los puntos se cumplieron según lo previsto en mis expectativas de la primera semana, si bien no ocurre en el 100% de los casos.
En la primera semana, esperaba ser mucho más capaz a la hora de trasladar iniciativas y de poder llevarlas a cabo, sin embargo, a pesar de que los docentes del centro en el que he estado realizando las prácticas siempre se han mostrado abiertos a cualquier sugerencia por mi parte, yo me he sentido bastante incapaz a la hora de realizar propuestas. Pensaba en cosas que podían mejorarse en la práctica docente o incluso en el centro, siempre encontraba algo a mejorar, pero a la hora de pensar cómo mejorarlo me bloqueaba.
No esperaba el ser capaz de programar y evaluar proyectos o actividades, sin embargo, gracias a mi tutor que me obligó a salir de mi zona de confort en la que trabajaba como apoyo en el aula. Empecé a ser yo quién programaba las clases, las actividades, quién daba las clases y la encargada de las evaluaciones respectivas a los criterios que estaba tratando. No mentiré fingiendo que todo fue fantástico, porque no sería para nada afín a la realidad, las primeras clases cometí bastantes errores. Mi tutor, en lugar de revisar mis materiales antes de la primera clase, me permitió que me equivocase y que aprendiese sobre el propio feedback que los alumnos me daban en el aula en el transcurrir de la sesión. Poco a poco, considero que he ido mejorando y cada vez me siento más capaz a la hora de llevar a cabo las tareas de evaluación y programación.
Esperaba enseñar de una manera dinámica, sin embargo, tuve que adecuarme bastante en un primer momento a la metodología de trabajo con ciertos grupos, la cual es a través de fichas de actividades. Aunque, si bien es verdad, que he tratado de crear ese dinamismo en las actividades que yo misma he programado posteriormente, algunas veces con más éxito que otras.
Estas prácticas han supuesto todo un reto para mí, el alumnado al que atendía tenían características muy diferentes los unos de los otros (Dependiendo del grupo de edad al que perteneciesen, etc. Yo he estado dando clases un poco en casi todos los planes del centro, he dado en Patrimonio, que son adultos mayores, en la secundaria para adultos, que mayormente son jóvenes por debajo de los 30 años, y español para inmigrantes, que normalmente superaban los 30), además de que me he insertado en un contexto que se trabaja poco en la carrera como es la educación de adultos. Cada día ha supuesto para mí un aprendizaje. Desde el primer día busqué crear un ambiente cercano con mi alumnado, hacerles sentirse valorados y escuchados. Si algo he aprendido en estas prácticas es que el cariño y la paciencia son indispensables en la práctica educativa.
He podido trabajar y descubrir la figura del pedagogo en muy diferentes ámbitos de trabajo, desde orientador, pasando por formador de formadores (En las formaciones que hemos recibido en el centro), creador de materiales didácticos, apoyo a alumnos con necesidades educativas, etc.
Me marcharé con pena de este centro pero llevaré siempre conmigo todo el aprendizaje a nivel laboral y personal que he ido acumulando a lo largo de las semanas en el contacto con los profesionales del centro y con todo su maravilloso alumnado.

Me alegro de tu buena experiencia de prácticas.
ResponderEliminarTe recuerdo que puedes seguir trabajando en el centro como voluntaria, te animo a ello.
Esa es sin duda una recomendación que tendré muy en cuenta, ya que no quisiera desvincularme de este centro que me ha dado tantísimas alegrías.
EliminarHola Verónica! Me alegra que hayas salido de tu zona de confort y que gracias a ello, hayas tenido la oportunidad de desempeñar distintos roles dentro de la figura del pedagogo que te han brindado experiencia para tu futuro.
ResponderEliminarUn saludo!