Hola, compis, ¿qué tal la semana?
Primero que todo, me alegra saber, viendo las entradas de la semana pasada, que la mayoría de vosotros han superado sus expectativas iniciales durante el periodo de prácticas. Dicho esto, hoy toca hacer una evaluación personal de nuestra actitud y actuación durante este tiempo.
Mis prácticas podrían definirse como un tiempo agitado de constante aprendizaje. Como ya comentaba la semana pasada, durante estos meses nos han dado mucha libertad para actuar en diferentes áreas del colegio, quedando así una larga lista de situaciones que hemos vivido o en las que hemos intervenido. Aún así, podría dividir el trabajo realizado y mi aceptación y parecer hacia él en tres sectores diferenciados:
- El Aula Específica, el trabajo con las PTIS y la orientadora. Hemos podido tanto intervenir como realizar nosotras diferentes actividades y proyectos para trabajar con los niños del Aula Específica, mayoritariamente con trastornos del espectro TEA. Considero que durante este tramo se han sucedido muchas cosas nuevas tanto para los niños como para mi, siendo la primera vez que yo trataba con niños con autismo. Tanto la forma de trabajar con ellos, como su inocencia y su cariño han hecho de esto una experiencia tanto grata como enriquecedora.
Pero tampoco puedo decir que todo fuese de color de rosas, si no no sería una autoevaluación. Los primeros días, la falta de experiencia me causaba algunas malas jugadas, psicológicamente hablando: no quería hacerlo mal, es más, sentía que no podía hacerlo mal. Se me hacía un poco cuesta arriba ir al colegio y en mi tiempo libre dedicaba demasiado tiempo a pensar en las mil y una posibilidades de meter la pata que pensaba que tenía.
Una vez superado este pequeño bache, que no duró mucho, las ganas de aprender y de crear consiguieron que llegase todos los días al colegio con mucha más ilusión que miedo.
- Como lo llamábamos mi compañera Marina y yo, el papeleo. Aunque era, con diferencia, lo que ambas considerábamos más aburrido, crear los documentos oficiales de algunos de los programas y proyectos del centro, como el Plan ALDEA o el Creciendo en Salud y la actualización del Plan Anual de Centro nos ha permitido aplicar muchos de los conocimientos adquiridos durante la carrera, lo que siempre es beneficioso. De esto quiero destacar la importancia que he empezado a dar a muchas de las asignaturas más teóricas que he dado durante estos tres años y a ver la utilidad de la carrera. Ha sido motivador.
- Las "Integraciones". La mayoría de los educandos con necesidades especiales del centro no están adscritos al aula específica, sino que están en sus correspondientes clases ordinarias. En ciertas asignaturas he estado en clase con diferentes niños, pasando por cursos desde 6º de Primaria hasta Infantil de 3 años. Esto ha sido a mi parecer lo mejor de las prácticas. La facilidad para entenderme con los niños a los que acompañaba y ayudaba, así como con el resto de su clase, el cariño recibido, la ayuda y simpatía del equipo docente, siempre agradecido de que estuviésemos en clase...
Si tuviese que destacar algo, las dos clases de Infantil de 3 Años, sin duda. La inocencia, las ganas siempre de escucharnos, de realizar cualquier actividad con nosotros, los saludos y abrazos siempre al vernos, incluso en la calle... una experiencia preciosa.
Volviendo al tema principal, considero que mi actuación en las prácticas ha sido muy completa. Me he desenvuelto bastante bien y me he adaptado rápido a diferentes ámbitos de trabajo y he disfrutado del proceso, creando buena relación con todos sus integrantes: compañeros de prácticas, el equipo multidisciplinar, los alumnos, el personal administrativo y de servicios e incluso algunas familias.
Sinceramente, sólo puedo dar gracias por esta experiencia tan grata.


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